El Barrio de la Bomba (L'Hospitalet de Llobregat)

25 junio 1975

25.06.1975 (Publicación desconocida) – Visita del alcalde

Publicación desconocida. Cedida por Julian Miguel Morales

3 febrero 1970

La Bomba según la publicación “Ideal” de Casa Antúnez

Los vecinos de Casa Antúnez (Can Tunis) habían conseguido construir un barracón en 1961, que se convirtió en el centro de toda la actividad comunitaria. En 1963 reaparece la publicación IDEAL, “el boletín de información del Hogar Social”, que en poco tiempo pasó a ser el altavoz de todo lo que ocurría en el barrio. A continuación transcribimos un reportaje aparecido en el IDEAL de diciembre de 1965:

La Cooperativa Obrera de Vivienda de La Bomba, en cuatro meses ha ahorrado 200.000 pesetas. Se han impuesto, así mismo, la obligación de ingresar en la Caja de Ahorros 500 pesetas mensuales por familia. Vosotros, los de Casa Antúnez tenéis la culpa de que hayamos fundado nuestra cooperativa, ha dicho el Presidente de la nueva entidad barraquista.

Fue con motivo de una entrega parcial de viviendas efectuada por la Cooperativa Obrera de El Prat que conocimos a unos vecinos de La Bomba. Días más tarde nos visitaron en nuestro barracón y unos y otros explicamos nuestras visicitudes y nuestras ilusiones. Les prometimos que iríamos a conocer de cerca su barrio; cumpliendo la palabra, lo hemos hecho.

El barrio chabolista de La Bomba está situado en l’Hospitalet, junto a la autopista de Castelldefels y muy cerca de las casas de la SEAT, a la derecha del Paseo de la Zona Franca, cara al mar. Nadie, al pasar por la gran avenida podría sospechar que rozándola existe un grupo de más de 300 barracas, donde habitan unas 500 familias, rayando las 2000 personas.

Nos hemos adentrado por el camino que conduce a su interior, observando que la configuración urbanística (?) no cambia con respecto a los diferentes grupos barraquistas de nuestra ciudad: maderas, cañas, obra, paredes blancas y la rudimentaria arquitectura de sus habitantes poniendo miajitas de arte en sus fachadas y patios.

Postes y tomas de luz se alzan enhiestos por encima de los tejados, confirmando lo que nos dicen los vecinos en el aspecto de que la mayoría de las familias disponen de luz eléctrica gracias a una instancia que hicieron y firmaron todos. No así de agua, de la carecen angustiosamente, ya que sólo existe una fuente para los 2000 barraquistas y algún que otro pozo que les surte del líquido elemento para la limpieza de la casa y el lavado de la ropa. En verano -nos dicen- hay cola interminable de día y de noche para buscar agua en la fuente. Tampoco hay asistencia social, ni sanitaria (Se instaló un dispensario, pero duró poco tiempo). solamente queda una capilla donde se celebra Misa los domingos, pues viene un sacerdote exclusivamente para ello; los días del precepto. Una acequia atraviesa todo el barrio; acequia por la cual discurren las aguas sucias que vienen de “La Sangonera”, una fábrica de cáñamo no muy distante del lugar y recoge los residuos acuosos, producto de las necesidades y limpieza de las barracas.

Precisamente este “reguerot”, nos cuentan, fue el primer motivo que nos impulsó a organizarnos. A menudo, las aguas salían de su cauce y, sucias y pestilentes, inundaban el barrio formando un barro y un asqueroso lodo que teníamos que pisotear a la fuerza.

Pedimos permiso al ayuntamiento, al negociado de “Viviendas no autorizadas”, que es como califica el municipio vecino a las barracas, para cubrir la acequia, a lo cual accedió, pero indicándonos que el gasto tendría que correr de nuestra cuenta. Aceptamos la condición pero, a fuerza de sinceros, hemos de decir que aún no nos han cobrado nada. Esta fue la primera misión organizada que nos impusimos y, ya ves, hemos salido airosos.

Nos ha emocionado el entusiasmo de una mujer, la esposa de Felipe [Cruz] que, con el señor José, un hombre de mucha experiencia que también hace de maestro enseñando a los chiquillos, han promovido la creación de la Cooperativa Obrera de Viviendas de La Bomba.

La Pura [Fernández García], éste es su nombre, me decía:

– Nosotras las mujeres somos las que más sufrimos estas desgraciadas condiciones, pues nuestros hombres se van al trabajo y somos nosotras las que tenemos que aguantar y solucionar, como Dios nos da a entender, todos los problemas que se nos plantean diariamente: escasez de agua, sin médicos, sin escuelas para que aprendan nuestros chiquillos, sin ningún servicio sanitario ni nada… Por eso las mujeres vamos delante.

– Dile, dile  – le interrumpe el señor José- como surgió la idea de fundar nuestra Cooperativa.

– Pues fue una noche que oí por la radio que los barraquistas de Casa Antúnez se habían unido para construir sus viviendas y que ya habían ahorrado 5.000.000 de pesetas.

– Y yo traje un “Noticiero” que hablaba de eso – añadió un joven que arreglaba el Centro Social que están construyendo.

– Vosotros los de Casa Antúnez -remachó el señor José- tenéis la culpa de que nos hayamos organizado y fundado nuestra Cooperativa.

La vivaracha mujer de Felipe continuó:

– Pues sí, hablamos con mi hombre y otros vecinos de lo que habíamos oído por la radio y leído en el diario y pensamos que si los de Casa Antúnez lo hacían, también lo podíamos hacer nosotros. Así empezamos. Ya somos más de 70 las familias que nos hemos unido; cada mes personalmente entregamos a la sucursal de la Caja de Pensiones de Santa Eulàlia 500 pesetas y, desde hace 4 meses que iniciamos nuestro trabajo tenemos ya unas 200.000 pesetas. Tenemos una cuenta abierta exclusivamente para esto.

La conversación la sostuvimos en la puerta de la barraca que están terminando de construir para convertirla en un Centro Social. Pura continuaba con una simpatía y desparpajo arrolladores.

– La Cooperativa ha construido este Centro que queremos inaugurar muy pronto y lo cede para que sirva de punto de reunión, actos colectivos y clases: de día, para los chiquillos; de noche y los domingos, para los grandes. Se llevan gastadas más de 20.000 pesetas y ese dinero lo vamos dando las familias que tenemos fe en lo que hemos emprendido, de 300 en 300 pesetas. Lo que más nos preocupa es el mobiliario que necesitamos y quisiéramos encontrarlo, aunque sea viejo, pagando lo que sea, aunque, la verdad, si hubiese alguien que quisiera ayudarnos en este sentido nos iría muy bien y lo agradeceríamos. Ya hay algunas personas que se han ofrecido para dar clases, especialmente algunos  señores de la UNESCO que han venido por aquí. ¡Ah! y aquí os presento a esta vecina – una mujer joven con acento gallego que asistiendo añadió:

– Hemos de empezar a subir el barrio y yo me presto para guardar niños.

Con sencillez saladísima, la Pura aclara:

– yo vivo junto al Centro, ya veréis, como en el Centro (unos 35 metros cuadrados) no hay wáter, estoy adecentando mi retrete por si las señoritas que vengan a dar clase tienen necesidad

La Pura continua:

– No todos los del barrio tienen el entusiasmo que tenemos nosotras, pero ya irán entrando cuando vean realidades. Poco a poco.

Yo estaba admirado y sólo escuchaba. Pero al decir esto la entusiasta mujer, le contesté:

– Usted sabe bien que salen muchos quilos de pan con un poco de levadura. Vosotros sois esa levadura.

Pura nos miró sonriente agradeciendo complacida la comparación que entendió perfectamente.

En el barrio de La Bomba hemos encontrado algo que nos llena íntimamente y admiramos con sinceridad. Es el espíritu -como ya hemos notado en otros sectores barraquistas- de una sana y concreta ansia de superación. No respiran odio ni desesperación sus palabras; solamente deseos de salir de esta situación con su esfuerzo y esperando, con la ingenuidad de humildes obreros desheredados y olvidados de la sociedad, que a ésta salga alguien que quiera ayudarles y confían en que el ayuntamiento y el Gobierno sean los primeros colaboradores.

En el barrio de la Bomba hay familias que hace más de 20 años que están esperando se conviertan en realidad las promesas que constantemente se han hecho de la desesperación del barraquismo en nuestro país. Y comprendiendo que este problema depende en gran manera del esfuerzo de ellos mismo se han iniciado su autopromoción.

A nosotros los de casa Antúnez, ese hehco, como el que narrábamos en la edición anterior de IDEAL refiriéndose a la creación de la Hermandad de Ahorros del Campo de La Bota y con los contactos que con los barraquistas de Montjuïc, nos llena de satisfacción, pues vemos que nuestro ejemplo no es en vano y va cundiendo. Y si a nosotros nos cuesta tanto, quizás a estos hermanos nuestros barraquistas les sea más fácil conseguir lo que por justicia y humanidad no se les puede negar.

No es limosna lo que piden los barraquistas. y, en el caso concreto de La Bomba, ya veis lo que ansian: muebles para su escuela y colaboración para edificar sus viviendas.

Viviendas y escuelas, base firme y segura para una verdadera promoción social.

Transcrito del libro Eiles Ortiz Garrido. Relat d’una Experiència. Barri de Can Tunis (1997). Editorial Claret. ISBN 8482971328

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